La diferencia clave es esta: no se trata de inmovilizar a una persona con correas, barandales o sillas especiales, sino con medicamentos. Eso suele confundirse con la sujeción física. La sujeción física limita el movimiento del residente usando fuerza o dispositivos. La sujeción química limita su conducta o su libertad mediante fármacos - por ejemplo, sedantes o antipsicóticos - cuando no son médicamente necesarios para tratar una condición diagnosticada, sino para volverlo más callado, más dócil o más fácil de manejar. Sí, a veces "mantenerlo tranquilo" es exactamente el problema.
En un caso de asilo o residencia de ancianos, esto puede ser una forma de abuso o negligencia. También puede esconder otros fallos: falta de personal, mala supervisión, o castigo disfrazado de tratamiento. Las señales comunes incluyen somnolencia inusual, caídas, confusión repentina, pérdida de movilidad o cambios bruscos de personalidad después de empezar o aumentar un medicamento.
Para una demanda, suele importar por qué se recetó el fármaco, quién lo autorizó, si hubo consentimiento informado y qué registros médicos existen. En New Hampshire, una reclamación por lesiones personales generalmente debe presentarse dentro de 3 años, aunque el plazo puede complicarse según la incapacidad del residente o cuándo se descubrió el daño. El uso indebido de medicamentos puede sostener un reclamo por daños, especialmente si causó caídas, hospitalización o deterioro cognitivo.
Nada en esta página debe tomarse como consejo legal — es información general que puede no aplicar a su caso. Si fue lastimado, un abogado puede decirle cuáles son sus opciones reales.
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